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La Paz

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Los misioneros de la campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt (Parte 1)

La Campaña de la Virgen Peregrina, se inició con la llegada de una imagen a Bolivia traída por Tarry Miranda, desde Schoenstatt Chile. La Imagen peregrino con el entusiasmo de muchos jóvenes por el barrio de Achumani, y en las casas de algunos de esos jóvenes pioneros. Algunas familias, se comprometieron hacerse cargo de una Imagen para llevarla a las familias, con lo que se inició, este hermoso apostolado.

Es así que creció el número de misioneras comprometidas y de esta manera muchas más familias pudieron conocer a la Mater, y así visitar y conocer el Santuario, y recibir las gracias que nos regala, el Cobijamiento, la transformación y el apostolado de evangelización.

Si tú quieres ser misionero o misionera, anótate en secretaría del Santuario, recibirás un taller de formación y solo debes comprometerte a hacer un burrito más para poder ser sus manos y sus pies, para llevarla donde Ella nos pida.


ELLA ES LA GRAN MISIONERA. ELLA OBRA MILAGROS.

La Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt es un apostolado animado y coordinado por la obras de Schoenstatt, al servicio de la Iglesia en cada diócesis. Consiste en la visita frecuente de la imagen de la Madre Tres veces Admirable de Schoenstatt a las familias, escuelas, hospitales y todos los lugares donde las personas la quieran recibir. La Campaña es llevada adelante por voluntarios Misioneros y coordinadores organizados en sus parroquias y diócesis. Este apostolado es una forma muy real y concreta de participar en la misión mariana que Dios confiara al Padre José Kentenich y que tiene su raíz en la Alianza de Amor que sellara con la Santísima Virgen en el Santuario Original, el 18 de octubre de 1914, en Schoenstatt, Alemania.

La Campaña quiere ser una nueva Visitación de María, que sale desde los Santuarios de Schoenstatt a visitar a sus hijos, quiere caminar y visitar a toda la humanidad, pero especialmente a los más pequeños y desamparados, a los que están más alejados de la casa Paterna. Ella camina espiritualmente en la imagen peregrina, solo pide ser recibida con fe y amor y no se deja ganar en generosidad para repartir sus milagros de gracias.

Ella quiere llenar de gozo del Espíritu Santo a los niños, a los jóvenes, que viven en un mundo cada vez más deshumanizado y descristianizado. Es un apostolado eclesial que, con la Iglesia y al servicio de la Iglesia, quiere colaborar con la pastoral ordinaria de la diócesis y parroquias. La Campaña quiere ayudar a movilizar a muchos cristianos hacia una actitud misionera en la tarea de la salvación de las almas. Por eso, desde un comienzo, don Joao insistía en el precepto dominical, en la participación de los sacramentos.

Es un apostolado popular, porque procura llegar a todas las personas, en todas las situaciones de la vida, realizando el mandato del Señor "Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda la creación" Es popular también porque se adapta a las diversas realidades, pastorales y sociales. Familias, escuelas, universidades, hospitales, cárceles, barrios pobres, sectores acomodados, comunas industriales, zonas rurales. Etc.

Schoenstatt está llamado a proclamar el nombre de María hasta los confines del universo, para dar a los pueblos un nuevo destino, para irradiar al mundo las glorias de María, para arder como fuego vigoroso y marchar con alegría hacia los pueblos.



MACARENA GUZMAN
COORDINADORA - CAMPAÑA VIRGEN PEREGRINA
SANTUARIO DE SCHOENSTATT


Los misioneros de la campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt (Parte 2)

LLAMADO A LA MISION

La tarea del misionero o coordinador de la Campaña consiste en colaborar con la misión de María, Madre y Educadora en cada ser humano. Ella quiere ir en busca de sus hijos y necesita la ayuda de aquellos que le puedan prestar pies, manos y corazón.

MISTICA DEL MISIONERO

Por el sacramento del Bautismo todos los cristianos estamos llamados a ser evangelizadores y misioneros. Jesús fue el primer misionero evangelizador, anuncio el reino de Dios y nos revelo el amor de Dios Padre, que nos llevara a la salvación. Nos dejó el mandato ” Anunciar el Evangelio a toda creatura” El Señor necesita evangelizadores que anuncien con ardor y de manera convincente, alegra y esperanzadora la Buena Nueva.

El misionero esta consiente de ser un elegido por María para ser su colaborador. Ser instrumentos de la Madre Reina y Victoriosa tres veces Admirable, para que Ella pueda peregrinar. Ella usara nuestros pies para caminar, nuestros oídos para escuchar, nuestros labios para evangelizar, nuestros ojos para descubrir las necesidades de las personas, nuestra fe para iluminar a los hombres y conducirlos al corazón de Dios, y al corazón de cada uno para amarlo.

Cada misionero se debe sentir, un burrito que tiene la maravillosa misión de conducir a María de puerta en puerta, como lo hizo Don Joao, ser “el pequeño burrito de María y el pequeño alumnito del Padre Kentenich”.

TESTIMONIO DE VIDA

En la Campaña de la Virgen Peregrina es muy importante dar testimonio de vida, esto ayuda a la fecundidad y el crecimiento de nuestro apostolado. No podemos convencer a los demás, ni ayudar a las familias para transformar sus vidas, sino vivimos en la fe que profesamos.

Solo podemos evangelizar a través de la participación en la comunidad, en la liturgia dominical, en las celebraciones de las Iglesia, uno no puede ser misionero sino frecuenta los sacramentos. Esto no aplica a las personas que tengan algún impedimento, pues solamente Dios puede juzgar, por lo contrario nuestra actitud debe ser de acogida y respeto, ellas deben sentirse respetadas y queridas por cada uno de nosotros, y si pueden colaborar en las actividades de la Campaña.

El misionero está llamado a servir desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, está llamado a asumir la imagen del buen pastor: "Yo soy el buen pastor, el buen pastor da su vida por sus ovejas" (Jn. 10, 11-16).

Nuestro servicio desinteresado es el de poder cultivar la actitud de acogida y el contacto con las familias que nos fueron confiadas, visitarlas con alegría, respeto, y estar dispuestas a escucharlas con amor. Acompañarlas en los momentos de dolor y de alegría ofreciendo nuestro capital de gracias por sus intenciones y necesidades.

Acoger a familias de otros credos sin discriminación, estamos llamados a ser agentes de paz, y buscar la unidad en toda circunstancia y lugar.

El Padre Kentenich nos estimula con estas palabras: "Así como Jesús, fue el buen pastor, yo también lo tengo que ser, como padre corporal o espiritual, como guía, como educador de la pequeña familia a mi confiada desde toda la eternidad. El bienestar de mis hijos espirituales depende de mí".


MACARENA GUZMAN
COORDINADORA - CAMPAÑA VIRGEN PEREGRINA
SANTUARIO DE SCHOENSTATT


Los misioneros de la campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt (Parte 3)

RESPONSABILIDADES

Un misionero o misionera debe cumplir algunas responsabilidades para poder llevar la Imagen de la Mater. Al comienzo de su misión debe tener un formulario con los datos de cada una de sus responsabilidades, como una lista de cada misionado, las fechas de las reuniones, las charlas de formación o cualquier otra actividad que se realice en el Santuario.

Debe cuidar la imagen de Virgen Peregrina que le fue confiada para su misión; en caso de enfermedad, se puede solicitar a la coordinadora o algún miembro de su familia, colabore en este su apostolado.

Se debe acompañar a la imagen con el boletín mensual, las hojas del rezo del rosario y si es posible con un cuaderno, o las hojas de testimonios, para poder compartir sus testimonios de vida.

Se debe motivar a los misionados para que asistan a las diferentes actividades, como las celebraciones de las peregrinaciones, las misas de Alianza de cada 18 de mes, o las diferentes jornadas que se realizaran para su formación.

Cuidar la imagen, velando por mantenerla en buen estado, preocupándose en mantenerla limpia, sin ninguna mancha, por ejemplo si esta se deteriora, se rompe el vidrio, se daña la madera o la imagen, es muy importante reparar todo lo que este dañado o altere su forma.

Las celebraciones del Día de Alianza, los 18 de cada mes, deberían ser siempre hermosos, se debe llevar la Imagen al Santuario, o a una ermita, o a una Iglesia, se debe invitar a las familias para la celebración de la Eucaristía, se rezará el Santo Rosario por las familias visitadas, se preparan las hojitas del capital de gracias para ofrecerlas.

Esta celebración es la expresión de nuestro amor a Jesús y a María, donde los cánticos, las oraciones y las peticiones espontáneas, son nuestro agradecimiento por tantas gracias recibidas en el transcurso del mes.

La principal misión de un misionero, es el de mantener a las familias siempre animadas y evitar que la visita de la Virgen Peregrina se transforme en un rutina. Esto podría llegar a ocurrir si el misionero pierde su ardor apostólico o no mantienen contacto con las familias, si su oración es débil o ha dejado de ofrecer contribuciones al capital de gracias por la misión, los misionados y por las familias que la Virgen visita.

El testimonio de vida es muy importante en la vida de un misionero. Debe dar ejemplo en lo que pregona, como ser en la participación de las Eucaristías dominicales, en las fiestas de la Iglesia, en el rezo diario, en poner en prácticas nuestro capital de gracias, agradeciendo, ofreciendo y pidiendo, llevando un control con todo lo que prometimos ofrecer, para que este nuestro apostolado este lleno de bendiciones.


DAR EL ANUNCIO

A través de la Campaña podemos dar una gran contribución a la misión evangelizadora de la Iglesia. Para eso queremos:

  • Despertar la verdadera devoción a la Santísima Virgen, presentándola como la Madre de Jesús, como aquella que nos llama a “Hacer todo lo que Él os diga”
  • Cultivar la religiosidad popular, que es el gran camino y demostración del amor que el pueblo le tiene a María, para llegar a un conocimiento más profundo y a una unión más íntima con Cristo
  • Orientar a las familias sobre su compromiso con la visita de la imagen peregrina de la Madre y Reina de Schoenstatt, o sea:
    • Recibir la imagen con amor y fe y preparar un lugar de honor cuando llega a su casa
    • Rezar con fe, en familia o en privado, el rosario o por lo menos 3 Ave Marías, la oración de acogida al llegar la imagen y la oración de despedida cuando ella parte
    • Entregar la imagen a la familia siguiente, después de 3 días o la fecha convenida, para no interrumpir la secuencia
    • Esforzarnos por integrar el grupo de las familias a la vida de la diócesis, de las parroquias y del santuario

El misionero es el punto de unión entre las familias y la parroquia. Por lo tanto el dialogo con el párroco o con los responsables de la pastoral, todo esto es necesario para que la tarea del misionero(a) sea real y transparente.

El misionero debe tener contacto con la parroquia del lugar, para que la imagen de la peregrina que visita a las familias del sector esté en conocimiento del párroco, y sería bueno que el párroco pueda participar en el envío de la misionera.

La tarea del misionero no es permanente, es necesario renovarla cada año. Esto significa que si la persona ya no puede continuar con la misión por diversos motivos, pueda dejarlos con plena libertad, informando previamente su decisión a la coordinadora del lugar, devolviendo la imagen peregrina que tenía a su cargo. Algunos motivos pueden ser: edad avanzada, porque no puede cumplir con los requisitos necesarios, por enfermedad, viaje, etc.

La Imagen de la Virgen Peregrina es propiedad de la Campaña. El misionero la recibe como préstamo y queda bajo su cuidado durante el tiempo que realice este apostolado. Por lo tanto, si el misionero deja la tarea, debe devolver la imagen a la coordinación local o al santuario.

Todos los que reciben con devoción la visita de la imagen peregrina de la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt reciben las gracias del Santuario, que como Madre de Dios, viene al encuentro de sus hijos.


MACARENA GUZMAN
COORDINADORA - CAMPAÑA VIRGEN PEREGRINA
SANTUARIO DE SCHOENSTATT


¿El padre Kentenich inventó el Organismo de Vinculaciones?



El 31 de Mayo es uno de los cuatro hitos que definen la historia de Schoenstatt y ese día, el padre Kentenich que venía enseñando y profundizando la pedagogía de los vínculos como la base para remediar el problema de Occidente (el mecanicismo) predica la que después sería conocida como la Plática del 31 de Mayo, donde asevera lo siguiente:

“La misión tan manifiesta de Schoenstatt para Occidente, especialmente para nuestra patria, frente al colectivismo que avanza poderosamente y que destruye todo, se encuentra frente a un muro que sólo puede ser abierto si se aleja y vence el mencionado bacilo…”

“… ¿De qué tarea se trata? Se trata de desenmascarar y sanar radicalmente el germen de la enfermedad que aqueja el alma occidental: el pensar mecanicista”.

Bajo esta orientación, el padre Kentenich analizó los acontecimientos que vivió y descubre el querer de Dios resumido en un sola idea: Dios quiere actualizar la historia de la Alianza entre Él y la humanidad a través de la persona de María y en un lugar específico: el Santuario de Schoenstatt.

Muchas veces se piensa que recién en la plática del 31 de mayo el Padre Kentenich define este aspecto medular de su pensamiento, pero se debe recordar que en el año 1914, es decir, desde los inicios de Schoenstatt, ya lo había afirmado y a modo de ejemplo, en el documento de esa época titulado “Vinculaciones Personales” dice: "Tenemos que capacitar nuevamente al hombre para sus múltiples vinculaciones, hacerlo capaz y dispuesto para una profunda vinculación interior a lugares, a cosas, a ideas. Sobretodo tenemos que hacerlo capaz de vincularse con la comunidad. Quien ignora totalmente esta tarea en la educación y en la pastoral, construye sobre arena sus planes de renovación"

En resumen, el Padre Kentenich asevera que para llegar a Dios son de importancia vital los vínculos con las personas, las ideas y las cosas, que en términos teológicos son las “causas segundas”. A esa interrelación el padre fundador la llama “el Organismo de Vinculaciones”.

Es también importante aclarar que este pensamiento del padre Kentenich está basado en la doctrina de Santo Tomás de Aquino, que dice Dios, la causa primera, actúa por medio de causas segundas, —que es todo lo creado—, y por lo tanto la originalidad de Schoenstatt radica en que el fundador presenta una pedagogía y psicología para aplicar esta doctrina a la vida concreta por medio de su causa segunda predilecta: la virgen María y en un lugar específico: el santuario de Schoenstatt.

En el mismo sentido, el padre Rafael Fernández, en uno de sus tantos documentos y charlas que ha hecho sobre el 31 de Mayo, ya en 1978 en su escrito “Charlas del 31 de Mayo, Esquema de Trabajo” dice: “Todos los esfuerzos pastorales y educativos del Padre Kentenich estuvieron dirigidos a que la fe se refleje plenamente en la vida, la plasme, la eleve. Así, por ejemplo, el axioma “María une la gracia y la naturaleza” fue uno de los motores de su espiritualidad y apostolado”

Y esto hace más doloroso el hecho que el padre Kentenich, cuando deposita sobre el altar del Santuario de Bellavista la carta donde da respuesta al informe de la Visitación que hace críticas de fondo a su pensamiento, intuye (y quizás lo sabe con certeza) que su respuesta, a pesar que su pensamiento está profundamente basado en la teología católica, será malentendida por los obispos alemanes y que dicha respuesta le provocará grandes pesares que se traducirán a que, en 1952, sea separado de su Obra y enviado al exilio en Milwaukee donde permanecerá 14 años.

Continuando en el contexto de las causas segundas, Schoenstatt es entonces el resultado del actuar de dos causas segundas: la Virgen María por un lado y el Padre Kentenich con un grupo de jóvenes por el otro, cuya interacción, a la luz del Espíritu Santo, da como resultado una “Alianza de Amor”, sellada para toda la eternidad el 18 de octubre de 1914, en el Santuario Original, en Vallendar, Alemania.

Otro análisis interesante surge cuando se relaciona el concepto kentenijiano del Organismo de Vinculaciones con la Doctrina Social de la Iglesia. En efecto, ambas doctrinas ponen al hombre/mujer/individuo/persona — o sea a una causa segunda— como el centro del querer de Dios y también se puede afirmar que el punto más importante de la ley natural humana se puede expresar brevemente en la frase "Haz el bien y evita el mal" que es una ley natural independiente de creencias políticas o religiosas y que constituye el fundamento básico de cualquiera comunidad organizada en la que cada individuo está llamado a participar.

En consecuencia, se puede aseverar que los conflictos de todo sistema social, económico y político se originan cuando diferentes grupos e individuos de la sociedad humana —en su búsqueda por encontrar el modo ideal de organizarse— plantean alternativas disímiles y muchas veces contrapuestas, para que la actividad de vivir en dicho sistema, en solidaria colaboración entre personas —o en otras palabras entre causas segundas—, sea una actividad que permita la transformación de la naturaleza para beneficio del hombre y su entorno social.

Ahora, ¿Qué pasa cuando la sociedad humana —las causas segundas— trata de organizarse sin la intervención de la causa primera? El padre Kentenich, citando a Hettinger, ya nos da una respuesta: “El humanismo sin Dios conduce a la corrupción y llega hasta la bestialidad”


MARIO REQUENA

FEDERACION DE MATRIMONIOS

SANTUARIO DE SCHOENSTATT

La Paz, Junio de 2017


Explicación de la fiesta de Corpus Christi



Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. Este día recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre. Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.

La Iglesia adoró el cuerpo y la sangre de cristo desde el primer siglo. Sin embargo, la fiesta como tal fue reconocida desde 1247 ( Para la historia, te rogamos veas nuestro boletín de junio, tan solo haz un click en el símbolo de nuestro boletín “La voz del Santuario”).

Sin embargo, la fiesta implica un tema más profundo. Los cristianos no simplemente “recordamos” una “cena”, aun a pesar que esa cena sea importante. En realidad, el momento de la cena, en especial el momento en que Jesús transforma el pan en su cuerpo y el vino en su sangre, implica que en realidad, Dios efectiva y literalmente se hace presente en la Eucaristía.

Eucaristia:

Eucaristía significa “Dar Gracias”, tiene su nacimiento en la “pascua” (Pesaj o “pasar por encima”) del pueblo judío. La pascua fue el “paso” de Yahvé en la última de las plagas que azotó a Egipto para la liberación del pueblo judío, la muerte de los primogénitos, “pasando” por encima de aquellos que pintaron con la sangre del cordero sacrificado el dintel de su puerta, que no fueron otros que el pueblo judío y que se quedó como fiesta obligatoria y eterna del pueblo (Éxodo 12,1-17).

Por ello, en la conmemoración del Pesaj, se “sacrifica” un cordero “sin mancha” y panes ázimos (sin levadura) un día antes de la comida, y luego se lo come con vino y agua y otras especias. Es una “celebración” de la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Faraón. La pascua es también el signo de la “alianza” de Israel con Dios.

Aquí el primer gran secreto para entender la eucaristía:

La pascua judía es siempre mostrada en la Escritura como un “ofrecimiento” a Dios. Los israelitas así entendían la Pascua; ellos volvían a vivir la salida de Egipto, sentían como si cada generación estuviera saliendo de Egipto.

Según la “Mishná”, que es un cuerpo exegético de leyes judías compiladas, que recoge y consolida la tradición oral judía desarrollada durante siglos desde los tiempos de la Torá o ley escrita, y hasta su codificación a manos de Rabí Yehudá Hanasí, hacia finales del siglo II.:

"En cada generación cada persona debe considerarse como si ella misma hubiera salido de Egipto, ya que si el Santo Bendito Sea no hubiera sacado a nuestros antepasados de Egipto, nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos seríamos aún esclavos del Faraón de Egipto". (Hagada de Pesaj).

En otras palabras… La Pascua era entonces un acto liberador, un “memorial” de aquella única Pascua, pero que se iba “actualizando” (poner en acto, realizar) cada año y nutriendo espiritualmente a los israelitas. En cada celebración, el israelita “vive” ese acontecimiento como si estuviera pasando en ese momento, con el fin de salir de la esclavitud. Por lo tanto, no es un simple “recordar” como actividad puramente mental, sino “recordar” es vivir nuevamente un acontecimiento.

¿Que pasó con Jesús?

La última cena de Jesús, fue la celebración del Pesaj (pascua judía). Sin embargo, lo que cambia por completo esta pascua es que Jesús aquí instituye la “nueva Alianza” (Lucas 22,20). Es decir, establece la nueva pascua, que reemplaza a la pascua judía donde Él mismo fue el “cordero” “sin mancha” que fue “sacrificado” en el Gólgota por nuestros pecados. Pero ordenó algo más: “¡Haced esto... en memoria (o en conmemoración) mía” (Lc 22, 19; 1 Cor 11, 24 y 25). “¡Haced esto...!” Así les dijo a los Apóstoles y no solamente a esos Doce, sino a los sucesores de los Apóstoles: “¡Haced esto...!”

Recuerdas ahora la palabra “memoria o conmemoración” que es “volver a vivir?” Expliquemos esto un poco mejor: Jesús instituye la nueva pascua, donde los cristianos, al igual que el pueblo judío “celebró” su liberación de Faraón. En nuestro caso, celebramos nuestra “liberación” de los pecados nuestros y los del mundo. (1 de pedro 2: 24); Nuestra “redención” (Ef 2: 5-6), y la Alianza, nueva y eterna, es decir el nuevo pacto de Dios con el mundo. Pero al igual que el pueblo judío, cada cristiano ese momento vuelve literalmente a “vivir” ese acontecimiento.

En otras palabras, en cada Eucaristía (o MISA), se hace literalmente “presente” la muerte del Señor en la Cruz, se actualiza y se vuelve a vivir, no como un mero símbolo que ni para los judíos lo era la Pascua, sino que Cristo se hace “presente”, pero no de manera cruenta como en la Cruz, sino de manera incruenta, sin derramamiento de sangre, y eso es lo que él mismo dijo al referirse a que la copa es su sangre que se derrama en la Cruz.

Esto fue exactamente lo que sucedió cuando Cristo parte el pan con los discípulos de Emaús, ya no lo reconocen sangriento sino glorioso.(Lc 24, 31).

El momento de la consagración del pan y del vino ese pan que externamente se siente pan, se toca a pan y se ve como pan, se transforma sustancialmente en el cuerpo de Jesús, y, el vino que externamente se ve vino, se siente vino y tiene sabor a vino, se transforma sustancialmente en la sangre de Jesús. Es lo mismo que pasó con la zarza ardiente (Éxodo 3, 2-4). Si bien la zarza era y se miraba como tal. Dios Padre sustancialmente se encontraba con Moisés.

En el nuevo testamento, en Marcos 14, 12-16. 22-26, leemos que Jesús dice «Tomad, este es mi cuerpo.» «Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos…” Jesús no dice: tomad, esto representa mi cuerpo o mi sangre, sino dice ESTO ES. Si bien existen muchos versículos que apoyan la realidad de la transformación producida (que se llama Transubstanciación), baste recordar a Juan 6,52-60.

Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida… El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.…

Recordemos hoy este misterio maravilloso. Dios te bendiga!!


MAURICIO DAVILA JORDAN

MILITANCIA DE MATRIMONIOS

SANTUARIO DE SCHOENSTATT

La Paz, Junio de 2017


Todos los Santos



Solemnidad celebrada el primero de Noviembre. Esta instituida en honor a todos los Santos, conocidos y desconocidos, y, según Urbano IV, para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles.

El libro del Apocalipsis presenta uno de los pasos más consoladores de la Escritura. Se nos habla del tiempo presente como el tiempo del perdón, el tiempo que hay que “imprimir el sello de Dios en la frente de todos sus siervos”, el tiempo de la predicación evangélica, de la misión. En un segundo momento el apóstol contempla el cielo, ve una multitud inmensa que “ha lavado sus vestiduras en la sangre del cordero”, han pasado por la “gran tribulación”. Son los santos que, después de su gesta terrena, adoran eternamente a Dios en el cielo.

En los primeros días del Cristianismo se acostumbró a solemnizar el aniversario de la muerte de un mártir por Cristo en el lugar del martirio.

En el Siglo IV, las diócesis vecinas comenzaron a intercambiar fiestas, se pasaban las reliquias, las repartían, y se unían a una fiesta en común, como está demostrado en la invitación de San Basilio de Caesarea (397) a los obispos de la provincia de Pontus. Frecuentemente los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común.

En la persecución de Diocleciano el número de mártires llego a ser tan grande que no se podía separar un día para asignársele. Pero la Iglesia, sintiendo que cada mártir debería ser venerado, señalo un día en común para todos.

La primera muestra de ello se remonta a Antioquia en el domingo antes de Pentecostés. También se menciona lo de un día en común en un sermón de San Efrén el Sirio (373), y en la 74ta. Homilía de San Juan Crisóstomo (407). Al principio solo los mártires y San Juan Bautista eran honrados por un día especial. Otros santos se fueran asignando gradualmente, y se incrementó cuando el proceso regular de canonización fue establecido.


Fuente: Catholic net y la Enciclopedia Católica on line

Conmemoración de los fieles difuntos

La Iglesia celebra la conmemoración de todos los fieles difuntos el día 2 de noviembre, o, si éste cae en domingo o solemnidad, el 3 de noviembre. Todo el clero debe recitar el Oficio de Difuntos y todas las Misas son de Réquiem, excepto la de la fiesta corriente, donde es de obligación.

La base teológica de la fiesta es la doctrina de que las almas que al salir del cuerpo no están perfectamente limpias de pecados veniales o no han reparado totalmente las transgresiones del pasado, son privadas todavía de la visión beatífica, pero tienen la esperanza (seguridad) de que están muy cerca del cielo. Este Estado del alma se llama Purgatorio. Los creyentes en la tierra pueden ayudarles con las oraciones, la limosna y sobre todo por el Sacrificio de la Misa.

En los primeros días del cristianismo se escribía en los dípticos los nombres de los hermanos que habían partido. Después, en el siglo VI, era costumbre en los monasterios benedictinos tener una conmemoración de los miembros difuntos en Pentecostés.

El Catecismo de la Iglesia católica (n. 1032) explica:

Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos.

Ese mismo n. 1032 añade una hermosa cita de san Juan Crisóstomo, que nos invita a ayudar a quienes están en el purgatorio:

Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre (cf. Job 1,5), ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos (San Juan Crisóstomo, homilía in 1Cor. 41,5).



Fuente: Catholic net y la Enciclopedia Católica on line

El Santuario Vivo

En este año de celebración de los 25 años de nuestro Santuario de Schoenstatt en Achumani, junto con celebrar y agradecer por todos los regalos y gracias que hemos recibido de Dios en él y la historia que con nuestra querida Mater hemos ido tejiendo, queremos también profundizar en la realidad de nuestro Santuario como una realidad viva y vivificante, que se traduce en su ideal “Tierra de Unidad”.

Hablar de un santuario y experimentarlo como una realidad viva, sólo es posible cuando hemos experimentado la presencia y acción de Dios, real y concreta, en ese lugar. Lo más propio de un santuario es la presencia y acción de Dios en él para hacer llegar su salvación a los hombres.

Así nos lo muestra la sagrada escritura en toda su extensión. Dios quiere estar cercano a los hombres, bendecirlos con su gracia y regalarles su salvación, que consiste en vivir en alianza de amor con Él aquí y en la eternidad.

Esa presencia y acción de Dios en medio de su pueblo se manifiesta en el éxodo hacia la tierra prometida a través de la tienda de reunión, el tabernáculo, y más tarde en el templo de Jerusalén. Dada la incapacidad del pueblo de Israel para vivir en alianza con Dios se hace necesaria una nueva iniciativa divina y su Hijo toma forma humana, se encarna, para hacernos expereimentar su amor “a escala humana” y a la manera humana.

El “lugar” de la encarnación es el seno de María de Nazaret, inmaculado, sin ningún defecto en su amor, y de una “mujer” capaz de dar un sí pleno y absoluto a la alianza de amor que Dios le propone a tráves del ángel.

A partir de ese momento el seno de María y su corazón se convierten en “el santuario”, “el tabernáculo”, por exelencia. María con su “sí” y su plena disposición a que se haga en ella la total voluntad de Dios, sella una alianza de amor con Dios, en nombre propio y de todos nosotros. Y la repercusión de este hecho lo experimentan su prima Isabel y el hijo en el seno de ésta poco tiempo después; un encuentro con el Santuario Vivo.

Aunque de San José tenemos muy pocas referencias en la sagrada escritura, podemos entender su alianza de amor con María desde el momento en que “Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús” Mt 1,25-26. Y ese hogar se convirtió en un santuario vivo desde el momento del nacimiento de Jesús, un tabernáculo vivo.

Basados en esta realidad podemos entender a nuestro fundador, el P. José Kentenich, cuando él da, junto con sus discípulos, el paso de sellar un compromiso, más tarde llamado una alianza de amor con María, en la capilla recién acondicionada y puesta a disposición de la naciente Congregación Mariana.

El desarrollo de la Congregación Mariana y su posterior desarrollo en el movimiento de Schoenstatt, han demostrado que Dios tomó en serio ese acto – fundacional – y que ha tenido como consecuencia la presencia y acción real, fehaciente, de María en el Santuario de Schoenstatt. María, el santuario – tabernáculo – de Dios, hace de este lugar un santuario, pero no sola, sino con todos aquellos que han sellado su alianza de amor con ella y aspiran, a través de su esfuerzo por la santidad, a ser también un tabernáculo de Dios, un santuario vivo de Dios en medio de su pueblo.

Al celebrar los 25 años de la bendición de nuestro santuario de Achumani, que ha de ser “Tierra de Unidad”, queremos renovar nuestra alianza de amor con María y ser así santuarios vivos y “santuario vivo”, en el que la unidad sea el signo distintivo de que Dios habita en medio de su pueblo y lo bendice abundantemente.


P. CLAUDIO MARTINEZ COHEN
SANTUARIO DE SCHOENSTATT


La Corona de Adviento



La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos:

La forma circular

El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes

Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas

Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.

Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia. Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

El listón rojo

El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.


Los domingos de Adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.


PRENSA ARQUIDIOCESANA NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ


Este año que empieza, ¿confías en Dios?



Me falta confiar más en los planes de Dios. Confiar más en ese «Dios con nosotros». En ese Dios que se hace carne y camina a mi lado, me sostiene y hace fecunda mi vida, desde mi pobreza. Ese Dios que acampa en medio de mis días.

El otro día vi una película: Se armó el Belén. En ella se cuenta con respeto y delicadeza el nacimiento de Jesús. Me quedé pensando en una idea que recorre toda la película. José y María se agobian ante las pequeñas dificultades del camino.

Un burro tozudo que no quiere tirar del carro, una rueda rota, el cansancio, la incapacidad para cuidar de un niño que va a nacer y es Dios. José casi se desespera sintiéndose tan pequeño para dar a María y al hijo de Dios una digna posada.

Esos pensamientos los turban y a la vez crece en ellos la fuerza interior para seguir adelante. Han dado su sí. Quieren confiar. Han asumido una misión imposible sobre sus hombros tan débiles. Él tan solo un carpintero. Ella una niña llena de pureza e inocencia. Todo parece demasiado grande, demasiado peligroso.

La película muestra dos realidades. La historia que recorren los hombres, José y María camino a Belén. Y la de los animales. No se entienden entre ellos al no hablar el mismo lenguaje.

En la película son los animales los que salvan a José, a María y al niño de una muerte segura, de un peligro inminente. Los protegen sin que ellos lleguen a saberlo.

Al mirar lo que hacen los animales pensaba en Dios actuando en mi vida. Yo digo que sí a sus planes imposibles. A la misión que supera mis fuerzas y en el camino me agobio por cosas pequeñas, por obstáculos casi insalvables. Sufro ante las pequeñas y grandes contrariedades del camino. Me frustro, me quejo, me enfado. Conmigo mismo, con Dios. Pero sigo adelante. He dado mi sí.

Al mismo tiempo no soy consciente de lo que hace ese Dios conmigo. Dios va velando mis pasos, va desbrozando el camino para que yo avance seguro. Allana los senderos por los que camino con paso dubitativo. Elimina los peligros de los que no soy consciente. Me abraza sin que vea sus manos, sintiendo a veces su calor. Y me dice al oído, muy quedo, sin que yo lo oiga, cuánto me quiere.

Esa realidad escondida, que yo no veo, es todo lo que hace Dios para cuidar mis pasos. Es la misteriosa acción del Espíritu salvando mi vida del peligro. Y yo me quejo de las pequeñas cosas que quedan a mis pies. ¡Qué alma más pobre tengo! ¡Qué ciego soy y qué frágil! Me cuesta ver su amor protegiendo mi vida. Me quejo de lo que no controlo.

Al final de la película, María le pregunta con inocencia al burro: ¿Dónde has estado metido toda la noche? El burro la mira con ternura. Había estado salvándole la vida y Ella no lo sabía.

Así me pasa a mí. En ocasiones le pregunto a Dios enfadado o triste: ¿Dónde has estado metido toda la noche? ¿Dónde has estado cuando más te necesitaba? Pienso en la noche de mis penas. En la noche de mi cruz. En la noche de mis pérdidas. En la noche de mis dolores.

Y me creo que ha estado ausente y despreocupado. Y yo he estado solo. Cuando todo lo que ha hecho Dios conmigo en silencio, sin que yo lo vea, es sólo por mí. Por salvar y proteger mis pasos. Me mira con ternura, porque no entiendo.

Me gusta esa mirada tierna de Dios. Está conmigo sin que yo lo vea. Me ama sin que yo lo perciba. Me habla sin que lo escuche. Está conmigo cada momento del camino. Me sostiene y me abraza. Me ayuda a confiar. ¡Me da tanta paz! Cuando no confío sufro anticipadamente por cosas que tal vez nunca lleguen a suceder.

Decía el P. Kentenich: ¡Cuántas preocupaciones de día y de noche! Y sin embargo nuestra preocupación más grande era estar despreocupados, fundados en una ilimitada confianza en el cuidado paternal de Dios.

La confianza de José y María es la que me sirve hoy de referencia. La confianza de los pobres que lo poseen todo en Dios porque no poseen nada seguro en la tierra. Y no dependen de que la vida les sonría siempre. De que sus planes siempre se hagan realidad.

La confianza ilimitada en un amor que vela por mí mientras yo duermo y descanso. Y coloca una columna que me esconde de los peligros. Y acelera o retrasa mis pasos para que pueda llegar a mi objetivo. Y esconde de mi mirada tantos peligros posibles. Y realiza sin que yo lo sepa todo lo que necesito para ser fiel a la misión que me encomienda. Quiero confiar más en ese Dios que me quiere a mí como su hijo más preciado.

Leía el otro día: Muchos se proponen elaborar su pasado. Reflexionar sobre su futuro. Buscar los dones de Dios y no a Dios mismo. Hay que buscar a Dios y confiar que Él nos lo dé todo por añadidura. Buscar a Dios y no querer entenderlo todo. Y agradecer porque mientras duermo me mantiene seguro en sus brazos.

Guía mis pasos torpes. Me levanta cuando caigo y temo. A veces siento, como José y María, que mi misión es imposible. Demasiado pesada para mí. Demasiado difícil. Y dudo y temo. Dejo de ver a Dios actuando en mi vida. Cuidando mis pasos. Levantando puentes que me hagan más fácil llegar. Y haciendo que mis semillas den frutos que yo mismo desconozco.

Por eso decido mirar confiado el futuro que se abre ante mis ojos. Y agradecer por la misión de vida que me ha sido confiada. Me cuesta mucho dar gracias cuando veo el vaso medio vacío. O mi vida medio incompleta. Y me da pena pensar que no puedo llegar más lejos.

Hoy miro a Dios que acampa en medio de mi vida. Miro su fuerza, su poder y veo que lo puede todo. Tal vez no realiza las cosas como le pido. No allana mi camino a mi manera. Pero vela para que llegue a la meta y no desfallezca. Pone ángeles que me guardan en medio de la cruz. Personas que me quieren con su amor limitado. Protegen mi vida sin que yo lo sepa. Y hacen más fácil mis pasos en medio de mi desierto.


CARLOS PADILLA ESTEBAN


Don Joao Pozzobon


Conoceremos algo del primer misionero de la Campaña de la Virgen Peregrina.

Don Joao nació en el seno de una familia de colonos italianos en Ribeirao, Brasil un 12 de Diciembre de 1904, día de la Virgen de Guadalupe patrona de América Latina.

Su abuelo llego en el año de 1878 integrando un grupo de once familias pioneras, toda la familia fue muy religiosa y de gran fe. Los años de infancia de Joao fueron sencillos y tranquilos, trabajaba la tierra y al atardecer era costumbre rezar el rosario en familia.

Vivian a unos kilómetros donde estaban establecidos los Padres Palotinos, quienes consagraron la Iglesia parroquial, dedicada al Cuerpo de Cristo, más tarde en Ribeirao lugar donde vivía con su familia se levantó la capilla dedicada a San Pedro y a Nuestra Señora de Saude, donde siendo niño acompañaba en las procesiones del pueblo, en las celebraciones y en el mes de María caminaba unos tres kilómetros todas las noches para rezar el Santo Rosario.

Cuando tenía unos 10 años, sus padres lo enviaron a la casa parroquial de Vale Véneto, donde funcionaba un seminario, bajo la guía de los Padres Palotinos, en ella estuvo unos 10 meses.

De regreso a su casa trabajó en la tierra junto a su padre, colaboró en la construcción de su nueva casa. Conoció a su esposa en la parroquia y después en 1927 se casaron, tuvieron dos hijos pero con el tiempo Teresa su esposa se enfermó gravemente, y tuvieron que trasladarse a la ciudad de Santa María. Quedo viudo a la edad de 28 años, un tiempo después se casó con Vittoria, con la que tuvo 5 hijos.

Pero apenas llegado a Santa María se contactó con la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores que estaba a cargo de los Padres Palotinos, Don Joao solía ser el puente entre la gente humilde y los padres, avisando cuando alguien estaba enfermo, necesitaban confesión o los sacramentos.

Junto a los padres Palotinos, mucho influyeron en su vida las Hermanas de María de Schoenstatt, que pertenecían al instituto fundado por el Padre Kentenich, en Alemania.

Con ellas descubrió el amor a la Virgen María, y las gracias que de manera especial allí concedía la Virgen. También aprendió sobre el Padre Kentenich y de la misión de Schoenstatt, sobre el heroísmo de José Engling, cuyo espíritu lo llevó a imitarlo, ofreciendo su vida por la Madre y Reina de Schoenstatt, y su obra junto al fundador.

En 1947, tras el cautiverio que pasó el Padre Kentenich en el campo de concentración de Dachau, y luego de visitar Uruguay, Argentina y Chile, visitó Santa María a principios del mes de septiembre, y tuvo la oportunidad de sostener uno de los cuatro soportes del palios, en el cual llevaba el Santísimo Sacramento en custodia el Padre Kentenich.

El Padre Kentenich fue una persona clave en su vida, desde que lo conoció, sintió una gran admiración por ese hombre cuya vida fue tan difícil y de tanta lucha y sufrimiento.


La Campaña

Una tarde del 10 de septiembre de 1950, la hermana Teresinha le confió una imagen grande de la Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt, diciéndole que debería cuidarla, que no era necesario que rezara el Rosario todas las noches, pero que debería llevarla a peregrinar de casa en casa. Junto a la imagen que le fue entregada a Don Joao fueron entregadas dos imágenes más.

Don Joao comenta, que en ese momento, sintió que era la Virgen María quien le entregaba esa imagen y que en él colocaba toda su confianza, pero él se comprometió a rezar el Rosario todas las noches.



Llamado Y Misión

Nuestra Campaña vive del misterio de Schoenstatt, que consiste en la vinculación al Santuario el lugar de gracias, donde se reciben la gracia de la fecundidad, que expresamos con el lema: “NADA SIN TI, NADA SIN NOSOTROS”.

En nuestra familia y en especial en la campaña, nada está hecho sin los aportes al capital de gracias, donde entregamos todo nuestro apostolado por el crecimiento y la fecundidad de la Campaña y de la familia.

Para el desempeño de esta actividad evangelizadora, el misionero tiene que tratar de cumplir ciertas condiciones o exigencias. Pero no las realiza uno solo, pues tiene la presencia del Espíritu Santo que con su luz y sus dones, el misionero se alimenta para poder realizar su apostolado.

El misionero se forma en la Espiritualidad del movimiento de Schoenstatt, donde se originó la campaña de la Virgen Peregrina, de la vinculación al Santuario, de la participación de los encuentros, reuniones y retiros, y de cultivar una vida de oración, todo esto hará más fecunda su misión.

Si un misionero no participa de estas actividades mencionadas, debería cesar en sus funciones, ya que más que exigencias, son estrellas conductoras que guiaran nuestra tarea apostólica. Cultivar una intensa vida de oración, para que su apostolado sea fecundo.

Por eso nuestro Padre fundador dijo una vez: "Vean como todas las fuerzas originales de Schoenstatt se tornan eficaces en este Apostolado" refiriéndose a Don Joao Pozzobon, que fue un héroe del Capital de Gracias, en América Latina.


En las Huellas de Jesús

Si quieres conocer a mayor detalle la vida de éste ejemplo de misionero, puedes ver el documental "En las Huellas de Jesús", que muestra la vida de Joao Pozzobon y su importancia en la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina de Schoenstatt.

Te dejamos los enlaces del documental que puedes verlo desde YouTube dividido en tres partes:


Maria la Madre de Dios


¿Por qué celebramos Mayo como el mes de María?

La costumbre nació en la antigua Grecia. El mes mayo era dedicado a Artemisa. En la época medieval abundaron costumbres similares. Luego, esto se fue cristianizando y la idea de un mes dedicado específicamente a María se remonta a los tiempos barrocos (siglo XVII).

María, la madre de Dios, nacida de San Joaquín y Santa Ana, tiene advocaciones como ser la Virgen de Fátima, por la aparición de nuestra señora en Fátima hace 101 años o nuestra Señora tres veces admirable de Schoenstatt. Santa María acompañó a Jesús antes y durante todo su ministerio, estuvo al pie de la cruz, fue testigo de la resurrección y recibió al Espíritu Santo en el Pentecostés.

A veces cometemos el error de pensar en la Virgen como una deidad, cuando ella es tan humana como nosotros y a quien en cumplimiento de las escrituras veneramos y la llamamos bienaventurada, siendo además el ejemplo vivo de que es posible la santidad.



Dogmas Marianos

  • LA INMACULADA CONCEPCIÓN (8 de diciembre)

    Pío IX 1854. Por este dogma, se nos revela que por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el instante en que María comenzó la vida humana.

    Las escrituras nos dicen que María es la "llena de gracia", del griego "kecharitomene" que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia.

  • LA MATERNIDAD DIVINA

    Se refiere a que la Virgen María es verdadera Madre de Dios (Theotokos-Concilio de Efeso el año 431).

    Si bien María, no fue madre del Hijo eternamente. Ella comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno quiso entrar en el tiempo y hacerse hombre como nosotros (Gálatas 4:4). Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". El “Señor” a quien se refiere no puede ser otro sino Dios. (Cf. Lucas 1, 39-45).

  • LA PERPETUA VIRGINIDAD

    María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto. (Cf. Is., 7, 14; Miq., 5, 2-3; Mt., 1, 22-23) (Lumen Gentium, 55). La liturgia de la Iglesia celebra a María como la 'Aeiparthenos', la 'siempre-virgen'." (499 - catecismo de la Iglesia Católica).

    Si bien en la Biblia leemos sobre los “hermanos de Jesús” (Mt. 13, 55-56 y Mc. 3, 32), sin embargo, Jesús, que hablaba el idioma arameo (que es como un dialecto del hebreo), y en las lenguas arameas y hebreas, se usaba la misma palabra para expresar los distintos grados de parentesco cercano, como “primo”, “hermano”, “tío”, o “sobrino”. Por ejemplo: Abraham llama «hermano» a su sobrino Lot (Gén. 13, 8 y Gén 14, 14-16).Para evitar las confusiones, la Biblia usa varios modismos. Por ejemplo: si se trataba de hermanos verdaderos, hijos de una misma madre, se usaba la expresión: «Tu madre y los hijos de tu madre.». En Mateo16, 17 se usa la expresión «Simón, hijo de Jonás» para decir que el padre de Simón es Jonás.

  • LA ASUNCION EN CUERPO Y ALMA

    Pío XII (1ro de Noviembre de 1950). La gracia fue pasar por la muerte, sin sufrir la corrupción del sepulcro (dormición). Si María no hubiera tenido esta gracia, no podría haber sido llamada llena (plena) de gracia (Lc. 1, 26-29 y Lc. 1, 41-42).



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